jueves, 14 de diciembre de 2017

Este jueves, un relato: Con pie forzado




TORBELLINO DE TIEMPO

"Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió: se puso casi lunes..."

Llamaron a la puerta y como nadie abrió deslizaron por debajo un papel con una confusa felicitación. No hice caso y seguí tendiendo nubes con pinzas de tormenta en el cielo del sábado mientras pude alcanzarlo. Las aves del jueves rondaron la azotea y se colaron una y otra vez para  sacar hilos de niebla porque tejían sus nidos de trompeta. Lentamente caía la noche del domingo acostándose en las baldosas de rocío. Un cometa iluminó el escenario del martes trece que cumplió el  oráculo del tiempo: duró hasta la primera nevada del viernes de Nochebuena.

Sigamos revoloteando con San

miércoles, 4 de octubre de 2017

MIS SUEÑOS FINITOS





MIS SUEÑOS FINITOS


Cada globo un pensamiento,
una caricia para mi gente...

Si los soltara ahora
volarían con el viento
y cruzarían el mar
hasta llegar a la aldea.

"Vienen flores por el aire",
se admirarían los míos.

"Los manda la tiíta",
gritaría mi sobrino.

Pero algún vecino loco
pegaría dos tiros
y como pájaros muertos
caerían del cielo.
Entre árboles marchitos,
empalados para siempre,
banderines sin uso,
figurines sin nombre:
mis sueños finitos.

"No está bien mi niña",
lloraría mi madre.

"Le dije que no se fuera",
musitaría mi padre.


Mi mano desesperada se aferra al hilo
sujetando recuerdos de primavera
que yo vendo, uno a uno,
en un país que no es el mío,
como ajenas me son sus tierras.



Seguid explorando la foto de San.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

MÚSICA MAESTRO





Canción del bosque

Hace muchos cambios de luz, un caminante pasó por el Bosque de los Tiempos. Cuando percibió en los troncos de las encinas extrañas caras y caretas, se puso a silbar una alegre melodía para animarse a sí mismo a seguir.

Los silenciosos árboles, intrigados por esos sonidos atrevidos y desconocidos, que parecían canto de pájaro y al mismo tiempo no lo eran, aturdieron la melodía con el juego del sol sobre sus hojas de mil verdes, y consiguieron retenerla en el bosque.


Desde entonces, la aguda cancioncilla vuela entre los árboles, desarraigada y movida por cada soplo del viento. Muchas veces comienza a sonar en medio de la noche y gorjea y silba como un pequeño pájaro sonámbulo, porque no es de nadie ni tiene su casa en ninguna parte.

(De: 7 Historias, 7, del Bosque de los Tiempos)


... y la música sigue soñando en el blog de Roxana

miércoles, 13 de septiembre de 2017

LA MANO QUE RECIBE LA MONEDA



Mi mano derecha levanta un vaso de plástico. A ver si se anima alguien a echar el euro del carrito. Con esa mano pegué no hace mucho a mi mujer que no dejaba de incordiarme después de que me despidieran del trabajo. Yo había vuelto a coger un billete de la caja y se me cayó al pasarlo a mi bolsillo. Sin pensárselo, la dueña del bar pisó mi mano dos veces antes de ponerme de patitas en la calle. En el ambulatorio me la curaron con un vendaje de un blanco insultante por su contraste con el hematoma. Sin embargo hubo un tiempo en que yo llevaba camisas de esa misma blancura y mis manos tenían las uñas limadas y la cutícula quitada. Entonces me gustaban los pilots de punta de 3 mm para tomar notas mientras hablaba por teléfono y solía dar manotazos en la mesa cuando no encontraba ninguno. Luego tuve que declararme insolvente y de noche sacar a pulso los muebles de la oficina para venderlos en un mercadillo. ¡Cuánto pesó la mano del municipal que me detuvo por la denuncia del casero! Recuerdo mis manos esposadas y recién desinfectadas cogiendo el plato en el comedor del trullo, jugando a las cartas con otros presos de poca monta y aprendiendo a liar pitillos con el tabaco de las colillas que recogía. El tembleque que me salió cuando ya estaba de vuelta en la calle ahora solo se calma si me tomo unas cuantas copas. Así que, señora, déjese de ofrecerme un paquete de sobaos y suelte ya la moneda que acaba de sacar del carro de compra.

jueves, 7 de septiembre de 2017

HEROÍNAS



¿De qué están hechas las heroínas? Las auténticas, de carne y hueso; las ficticias, de papel, óleo y mármol... Endiosadas, estas últimas representan virtudes o hazañas imposibles de igualar: Elizabeth Bennet (Orgullo y Perjuicio) encanta desde hace 200 años al mundo de los lectores, La Gioconda se sonríe a través de los siglos con misterio y belleza inalterables y la Venus de Milo simboliza al cuerpo perfecto aunque no tenga brazos.

Por el otro platillo de la balanza transitan sin parar personas como tú y yo... ¿o tienen algo más? Pensemos en todas las mujeres que vencen día a día las adversidades, las penurias y la falta de amor que aqueja a nuestro mundo. ¿Madres? Claro que sí, pero también hijas y nietas, juezas y maestras, presas y vecinas.

La condición femenina está marcada por la creatividad más física, la de dar vida, seguida por la necesidad de conservar y mantener esa llamita misteriosa. Quizás no poseamos tanto la capacidad de componer música inmortal pero sí la de re-componer cosas y almas astilladas, juntar piezas para que una situación desastrosa vuelva a tener sentido y alguien pueda seguir su camino.

Heroínas, grandes y menos importantes, mujeres de a pie, anónimas a nivel público pero con nombre y apellido para los que hayamos tenido la suerte de conocerlas. Mi madre, Käthe Fulde, fue una de ellas.

martes, 29 de agosto de 2017

EL QUINTO ANIVERSARIO




Había alquilado una casa rural con cinco dormitorios situada en el pueblo de Malcinco del Valle donde preparé a conciencia la celebración del quinto aniversario de mi salida de la cárcel invitando a los cinco miembros de la banda que vivían todavía. Nos habían cogido a todos, si bien ellos solo fueron acusados por cómplices y secuaces;  yo fui el único del grupo condenado por aquel asesinato. Compré comida y bebida, cubiertos de plástico y vasos de papel para recordar nuestros tiempos entre rejas.

Por la tarde del 5 de Mayo descorché cinco botellas de vino y dejé la puerta entreabierta. La mesa, repleta de buenas tapas frías; cinco sillas puestas en semicírculo frente a la mía; un toque de viento movía las cortinas y las manecillas del reloj avanzaban con lentitud.

A la 1 de la noche, o sea, la hora 25, llegó Mariano, el único que se había atrevido a  venir. Supe de su presencia al notar el olor a sudor que siempre lo acompañaba. Tras echar una mirada furtiva alrededor suya se encogió de hombros y se sentó. Apenas hablamos pero comimos y bebimos hasta las 5 de la mañana.

A esa hora saqué de mi americana un gran sobre y repartí con Mariano los cinco millones que había ganado en la Primitiva. Al estar solo los dos, tocó a mitad cada uno. Cinco minutos después Mariano ya se había ido y no le he vuelto a oler ni a verle el pelo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

EN NOMBRE DE DIOS




ENCUENTRO EN BAVIERA

Después de haber intentado negar su existencia durante 50 años, verano más, verano menos, me encontré con él hará como diez años en el campo bávaro. Pasaba en coche buceando con la vista en el verde lustroso de sus bosques saludables, cuando la mano del universo me saco del vehículo y me trasladó suavemente a una pradera.

La hierba me hacía cosquillas en las piernas, mi sentir -bovino de pronto- me empujaba a pastar arrancando flores para masticar, salivar y volver a masticar. El aire que me alisaba el flequillo olía a heno y un sol incierto bajaba por mi lomo como por un tobogán. Supe con absoluta certeza que yo formaba -y sigo formando-  parte de un inmenso todo y que mi lugar en el plan maestro es tan insignificante e importante como el de cualquier ruedecilla dentada de un gigantesco engranaje.

Percibí con claridad punzante olores y coloridos; rocé con mi morro el de una compañera que acababa de liquidar una mata de violetas. Aun a sabiendas que aquel no era mi lugar, hubiese querido continuar pastando en ese prado entre árboles. Sin embargo duró poco: en un abrir y cerrar de mis ojos grandes y pacientes, sombreados por largas pestañas, el hálito universal me devolvió a mi asiento donde mi cáscara humana había seguido haciendo compañía a la conductora.

Desde entonces tengo consciencia de Su presencia en la naturaleza y también entre las personas. Está en todas partes y nunca me deja sola. En la retrospectiva reconozco que sin saberlo disfruté desde mucho antes de Su protección y amor, y Le estoy profundamente agradecida.